lunes, 6 de octubre de 2025

Lo que nunca dijimos

"Han sido tantas despedidas que en verdad
dedicarte un verso más está de más."


En años recientes caí en el abismo de los gustos culposos siendo el pop en español un escape para entender las cursilerías del mundo. 
En esos gustos se han instalado por igual, viejas canciones de la década de los ochentas que mi madre escuchaba mientras realizaba los quehaceres de la casa y canciones que tuvieron su éxito hace dos décadas y que, apelando a la nostalgia, sus intérpretes revuelcan hasta el cansancio con tal de mantenerse vigentes. Así, quienes me conocen, ya no se escandalizan si a media reunión solicito escuchar y seguramente cantar, algún éxito de Emmanuel, Mijares, Belanova, Miguel Bosé, OV7, Ricky Martín, JNS, Flans o Belinda. Y esto no significa que mis gustos de toda la vida se hayan esfumado, por el contrario, sólo reconozco que llegué a una edad en la que poco me importan los prejuicios de los otros si yo puedo sacudirme los míos para sentirme feliz.

Escribo lo anterior a propósito del documental lanzado por HBO, Jesse & Joy: lo que nunca dijimos, una serie breve donde los hermanos Huerta se desnudan con sus seguidores y narran el lado oculto y oscuro de ser estrellas del pop en un entorno familiar con creencias religiosas que los pecadores habituales podemos considerar como inflexibles.

Mientras creímos que Jesse & Joy (el grupo) gozaba de fama y fortuna viviendo al puro estilo de los rock stars, nos enteramos que Jesse y Joy, (las personas) son dos hermanos que construyen su éxito a la sombra de su padre y sus creencias. Inflexible, entrometido y dictador, el hombre también es en parte el artífice de que sus hijos funcionen como una maquinaria perfecta dentro del show bussines lo que gesta a estos jóvenes como unas promesas musicales admirados por millones de fanáticos. Pero, ¿qué hay detrás de sus canciones? Dolor, drama, peleas, desesperación, violencia, malos entendidos y unos deseos tremendos por liberarse del yugo paterno pues es él quien ponía su toque en todas las canciones de los primeros álbumes del grupo.

La vida de Jesse y su matrimonio sin privacidad, la vida de la madre abnegada que debe callar y obedecer a su esposo, la vida del hermano mayor que vive en un entorno plagado de fricciones y la vida de Joy y sus ganas por ser libre, son el eje central de esta serie que muestra que “fama vemos, familias no sabemos.”

Inicialmente creí encontrarme un documental con una narrativa bonita plagada de lecciones edulcoradas que terminan en éxito, así anécdotas empalagosas como sus canciones, pero de a poco me vuelvo incrédulo frente a una exposición de dolor, enojos, rupturas y frustraciones que se entretejen detrás de su fama.

El momento crucial viene cuando Joy urge por lograr una independencia y como consecuencia viene la ruptura familiar que define el futuro de todos sus integrantes. Tras los distanciamientos entre el padre y la hija y entre la hija y los hermanos; las peleas en el seno de la banda, las dificultades para componer y hasta la incomodidad para salir al escenario; Joy consigue situar a su familia en su lugar, vivir como una joven normal y encontrar el amor en otra mujer, situación escandalosa que parece ser el último clavo en el ataúd de las maltrechas relaciones familiares.

Lo que nunca dijimos define en gran medida las dinámicas de muchísimas familias actuales donde la encrucijada no radica en conseguir el éxito sino en que el éxito consista en obtener el equilibrio y la salud emocional, independientemente de los problemas personales.

En algún momento hice una pausa para ver cada capítulo sin pensar en Jesse y Joy como los talentos que se paran en el escenario a compartir sus canciones y si, intentando entender a dos seres humanos, los hermanos Huerta, cuyo azar los colocó en el ojo de la fama mientras su vida privada estaba manipulada completamente por las creencias paternas.

El final, en el que los protagonistas mucho más relajados, hablan de su sentir sobre el control de sus vidas y el amor que se tienen a pesar de las circunstancias, corona con la explicación de una de sus canciones que edulcora el sin sabor que deja saber que no todo en su vida es bello, pero que puede mejorar en ciertas circunstancias. Por lo anterior, reafirmo a Jesse & Joy como uno de mis gustos culposos preferidos y cito: "Soy reservado, no lo tomes personal. Tanta cursilería me suele incomodar. Si me quedo sin palabras no es intencional, ¿Cómo expresar algo que yo no sé explicar? pero, lo voy a intentar." 

¡Gracias Joy, gracias Jesse!