La idea surgió cuando mi novia y yo hacíamos fila tratando de conseguir boletos para ver El Guasón. Delante de nosotros una niña con una playera de Flash nos observaba con curiosidad mientras se hurgaba la nariz y llevaba el producto de su hallazgo a la boca.
—¿Qué me ves, niña? —le dije en silencio mientras mi Chica estudiaba detenidamente los horarios—.
—También se me antoja ver Maléfica —confió para ella—.
Sólo entonces mi radar dejó en paz a la mocosa y puso atención en sus palabras. ¿Maléfica? ¡Sí, Maléfica! —reiteró minutos después mientras detectaba que entre nuestros arrumacos y la siguiente función habrían de transcurrir cuando menos dos horas—.
Después de una peripecia (que podrán leer en mi reseña acerca del Guasón), optamos por aprovechar los siguientes 120 minutos de la única forma que dos personas enamoradas tienen el deber de hacerlo: comiendo. A pesar de que conseguimos boletos para El Guasón, la idea de ver Maléfica no fue desechada. ¡Quiero ver Maléfica la próxima semana! —sentenció—. Y aquí estamos, igual que la otra vez, comiendo dos hamburguesas Texas Rib con papas fritas y espárragos con queso, sin percatarnos que la función comenzó hace 15 minutos. Para mí el asunto de la hamburguesa y las papas fritas está mejor que cualquier película de Disney pero eso no lo decido yo y apresurados salimos rumbo al cine.
Al entrar a la sala me percato que en la pantalla se proyecta a una señorita rubia (Güerita, en lo sucesivo) que camina en un lugar que asocio con El Jardín de las delicias, del Bosco. Mientras mi Chica pone atención en lo que ocurre, yo me concentro en no darme un chingadazo al buscar nuestros lugares en la fila J, asientos 14 y 15. Afortunadamente no están ocupados, cosa que se agradece. Para entonces una señora Dark’s con cuernos de Capra Aegagrus Hircus, cuyas astas le tiran a las de Baphemot y cque además porta unas tremendas alas como de águila real, dice cosas que son poco comprensibles para quien esto escribe. La mi Chica, entre tanto, diserta en mi oído acerca del vestido de la señora Jolie (¡ya reconocí a la señora Jolie!) Logro captar los detalles a los que hace referencia no sin antes preguntarme por qué la gente le teme a esta mujer a su llegada un pueblo. Sé que le temen porque todos huyen a esconderse.
Tras anunciarse una boda real suceden una serie de circunstancias que me indican que la señora Dark´s es la Suegra Culera de la historia para demostrarlo devela que no le gustan las flores que la Güerita porta a manera de corona. Eso me da mala espina. ¿A quién, que no sea bruja, pueden no gustarle las flores? Tengo un punto a mi favor. Posteriormente se celebra una cena también real donde el banquete consiste en codornices a las finas hierbas, sopa fría, bollos horneados rellenos con queso gouda y vino mamalón. Pero resulta que el hijo de Maléfica no come esas madres porque es nahual y no puede cometer canibalismo, así que les retiran la comida y les traen un menú vegano. Entonces resulta que maléfica y su chamaco son alérgicos al hierro y prefieren que les traigan cubiertos de plástico de los que venden en el Waldo's.
Mientras todas estas minucias llaman mi atención, en la trama de la película hay una serie de desencuentros muy cabrones entre las consuegras. No lo sé de cierto, pero imagino que las diferencias tienen que ver con la forma en que van a distribuir a los invitados en el salón, el día de la fiesta. Igual puede ser por el menú o también por el rito de oficio. Lo cierto es que hay un pinche gato que no deja de joder a Maléfica y su chavo, por lo que Maléfica, que se carga un carácter de suegra endemoniada, congela al animal y amenaza con desmadrarlo al grito de “ya valió verga”. Entonces la Güerita se pone idiota —cosa que entiendo porque a nadie debe gustarle que tu mamá se meta en tu relación y te la cague el día que se formaliza— y le grita a Maléfica que dejé al gato. Pero aquí viene el asunto álgido: el rey, que es un tipazo y se percibe como el suegro alivianado con el que se puede chupar tranquilo mientras ves el futbol con las patas encima de la mesita de centro, tiene el tino de sufrir un infarto al miocardio justo en ese momento. ¡Como película de Juan Orol!
Como yo me encuentro al borde del llanto por tan desafortunado evento, mi Chica me conforta haciéndome saber que no es un infarto sino un hechizo que cometió Maléfica contra él para desquitarse de su consuegra. Imagino que fue en represalia por lo del gato. Cosas de parentelas, pienso mientras aprovecho para echar una pestañeada.
Cuando despierto se ha suscitado una guerra. Unos entes demoníacos similares a Belcebú pero con alas, están siendo achicalados por los humanos, un asunto lamentable si consideramos que somos una plaga sobre la tierra. Resulta que una morra que yo pensaba que era morro pero que tengo la certeza que sí es muy malvada, le disparó a Maléfica y a su hijo cuervo, que ya dije que era nahual. Entonces la señora cae al mar donde otro demonio la salva y la lleva a un lugar que es la base donde moran más demonios (y que viven escondidos) sintiéndose agraviados por las acciones de la humanidad por lo que deciden que van a venir a partirnos la madre.
Y casi lo logran. He visto mejores batallas en otras películas pero en algún momento siento que los demonios, por los que he tomado partido, van a valer madres. Entonces imagino que los humanos agresores son Testigos de Jehová y por esa razón les tienen tanto odio. "Vade retro humanidad", pienso mientras mi Chica me vuelve a decir algo del vestido de Maléfica, que no andaba muerta y ha regresado a romperle la madre a su consuegra.
Labores de inteligencia han descubierto que el infarto al miocardio del rey fue provocado por un hechizo de su propia esposa, de seguro a través de la comida, pero cuando la suegra se ve acorralada y Maléfica le dice a la Güerita que "está bien que se case, que tenga hijitos y que sea feliz con el Phillip" para redondear el cuento de hadas, la jefita del Princeso saca una ballesta, prepara, apunta y dispara contra la Güerita que no cabe en su felicidad. Maléfica que es cabrona pero también es madre, cubre con su cuerpo a su hija para recibir el madrazo igualito que en esas películas de los Hermanos Almada cuando el pistolero protegía a la buenona. Esta escena es un lugar común cuando se trata de provocar emociones en el espectador pero surte efecto y yo estoy al borden ponerme a chillar mientras mi Chica, que es toda valentía, se nota confiada y reacciona abrazándome sabiendo que soy un océano de sensibilidad. Es bien feo ver a la demonia volverse cenizas aunque minutos después resurge como ave fénix y encabronada como la llorona, busca venganza contra su consuegra y contra todos los que se le pongan enfrente, así, bien de vecindad.
Total que no sé por qué pero alguien llega a poner paz entre humanos y demonios y al grito de “ya bájenle a su desmadre”, hacen las paces y todos deciden que van a respaldar la boda y mientras comienzan los preparativos, el castillo es remozado con flores y pastito mientras humanos y demonios toman su lugar para presenciar el acto de oficio.
Mientras mi Chica y yo discutimos si la suegra murió, escapó, está escondida, la sigue la interpol o fue pulverizada, resulta que maléfica la convirtió en el peor animal que puede existir sobre la faz de la tierra: una chiva rayada.
La película concluye cuando el rey reaparece recuperado del infarto que no fue infarto sino hechizo, y se celebra la boda emulando el video de November Rain, sobre todo en la escena de los anillos. Ok, no es así pero imaginé el sólo de Slash en esa parte. Mi Chica acota algo acerca del vestido de Maléfica y me hace prometerle que así será el que ella porte en nuestra boda. ¿Cómo digo que no?
Como mi Chica es muy inteligente y sabe que no entendí ni madres, mientras caminamos hacia la salida me platica a grandes rasgos Maléfica primera parte y la historia de la Bella Durmiente. Entiendo lo básico y me arrepiento de no haber sido un niño normal y en cambio haber transcurrido mi infancia leyendo el Capulinita y el Condorito. ¿Qué le vamos a hacer?
*La imagen no corresponde a la señora Maléfica pero era la única similar que tenía a la mano. Ustedes disculparán.

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