miércoles, 29 de mayo de 2024

Bienvenidos al jardín de Cósmico Rufián

En diciembre de 2022 decidí retirarme de los festivales musicales. El Hell & Heaven terminó con mi humanidad. Aunque feliz, descubrí que además de las rodillas pueden dolerme otras partes del cuerpo que no sabía que rabiaban tras el constante ir y venir de un escenario a otro. También descubrí que las crudas me duran cuatro o cinco días. Entonces, ¿para qué sufrir lo que en idea debe disfrutarse? Desde entonces decidí buscar sitios pequeños para escuchar música. Bares, cantinas, chelerías y una pulquería han representado la oportunidad para gozar la música en vivo porque no lo he dicho, pero me gusta la música en vivo. A veces con gloria y otras con sensaciones lamentables, casi siempre terminó en sitios donde se tocan los covers de toda la vida y en los que el público repite hasta el cansancio las mismas interacciones entre el cantante y ellos.

Sin embargo, a veces la vida te da sorpresas. Hace unas semanas recibí la invitación por parte de Emmanuel Rincón, bajista de Cósmico Rufián, para asistir a una tocada.

     - ¡Va! ¿Cómo está el asunto?
     - Vamos a grabar un en vivo tocando algunas de nuestras rolas nuevas.

No dijo más. La fecha llegó y después de un largo trayecto arribamos al lugar donde se llevaría el show: una casa en las orillas de Naucalpan. En el jardín ya estaba dispuesto lo necesario: algunos tablones, sillas, cervezas y un aroma a sofrito norteño que invitaba a que los minutos transcurrieran. Los músicos afinaban sus instrumentos y Emmanuel hacía las últimas pruebas de sonido. Alguien más se aplicaba con el video colocando los dispositivos de forma estratégica. Se destaparon las primeras cervezas. De a poco arribaron amigos y familiares quienes dispusieron los oídos para disfrutar el concierto.

Por la Red, fue la canción por la que llegué a Cósmico rufián. Se trata de un sencillo fresco que invita a disfrutar la bebida y pasado el segundo minuto, incluso, invita a aplaudir. Con música denominada indie, los Rufianes son una banda que va en serio, que no están jugando y buscan pegar desde su trinchera.

Es cierto que la industria musical ha evolucionado, que en la actualidad se consumen sencillos y que difícilmente se puede conocer a una banda por una lista de canciones. Es como un rompecabezas. Mientras pienso en esto, la banda arriba al escenario. Él es ella, canción que pude escuchar en primicia, me recuerda que no sólo la música vive nuevos tiempos, también el entorno cambia de forma constante. La canción tiene una letra directa que me hace pensar en los secretos de quienes me rodean. Sigue Temoaya’s dream o lo que para mí es el sonido de las bandas que gustan de la fiesta porque el rock sigue siendo eso: fiesta, desmadre, música que te invita a menearte para sacudirse la modorra. Si una banda no logra eso, está perdida. Siguen con mi canción preferida, la ya citada Por la red. Descubro que el guitarrista destaca en su instrumento, que se escucha igual que en la grabación, cosa que agradezco. Lo injusto está en el bajo, siento que debería retumbar más, sin embargo, es en esta canción donde puedo escucharlo unos segundos antes de que entre nuevamente la guitarra. Estoy satisfecho. Destapo la segunda caguama. Estoy bebiendo demasiado rápido y ya puedo prever las consecuencias en las próximas doce horas. Me concentro en el final de la canción. Los aplausos estallan. Con Paradoja, los Rufianes me recuerdan que las influencias de los clásicos prevalecen. El inicio es una joya, después la guitarra te invita a bailar. Reconozco que tengo un poco de problema con el estilo del vocalista, pero bueno, el frontman es él y yo apenas soy un simple espectador que no pagó su entrada. Las bandas de garaje de mi época soñaban con ser los clones de las que en ese momento dominaban MTV. Para los Rufianes Overdrive me permite entender que sus deseos por destacar están en su música, en lo que hacen, por eso le pegan bien a sus instrumentos. Eso se agradece en la actualidad donde muchos grupos se presentan con pistas pre grabadas. Veo al público mover la cabeza y entrar en ambiente. Yo voy por mi tercera caguama y no ha pasado ni una hora. Me siento feliz y con ganas de más. La batería toma una potencia hasta entonces discreta, cumplidora. Rock en su estilo casi puro. La banda se despide. Con cinco canciones puedo ejercer mi derecho al aplauso y por supuesto, a pedir otra canción más. Sin embargo, la sesión ha terminado. ¡Demos gracias al rock!

Hago algunas anotaciones en mi celular para no olvidar lo que he presenciado. Me percato que he comenzado a arrastrar las palabras. Me dispongo a escuchar otra banda, una de covers, pero esa historia es para otra ocasión.

Dejó a continuación la sesión en vivo de Cósmico Rufián ¡Dense y saquen su propia conclusión!



miércoles, 15 de mayo de 2024

Maestro Robert

Hoy no llegó la felicitación que por más de 10 años fue mañanera y puntual. Siempre conciso, amable, certero. Hoy no llegó la imagen alusiva al 15 de mayo que, desconozco, enviabas de forma masiva o elegías específicamente de acuerdo con las características de tus incalculables amigos.
Hoy tampoco apareciste en mis búsquedas preferidas. ¿Acaso te estás borrando de nuestras vidas, Roberto?

Hace un tiempo escribí un post: "Las personas se borran de nuestra memoria en la medida que desaparecen de nuestras redes sociales." Lo escribí porque después de tu partida también se fueron quienes no habian terminado de irse. En algunos casos lo celebré, en otras el dolor se hizo profundo frente a la ausencia. Escribí ese post porque tu muerte me ayudó a entender que todos los lazos son quebrantables, incluso los inquebrantables; que no existe el "para siempre", qué tú eras el eslabón que me unía con mucha gente.

Pero, ¿qué crees? Tu hermana Alejandra tomó tu lugar y me escribió. Espero no te moleste, ni te pongas celoso. Y te recordé de inmediato: concisa, amable, certera. Y me emocioné porque supe que aún no deseas desaparecer de nuestras vidas.

Hablamos de ti y de la docencia. Hablamos de lo que significa ser maestro en estos tiempos. Me dio pena decirle que no soy tan bueno como tú, ni tan completo porque como bien sabías tengo mis limitaciones. No hablo 16 idiomas, no sé ni tocar ni la puerta, canto horrible y ahora me da hueva estudiar mis propios temas. He perdido la pasión y la paciencia frente a los estudiantes, pero fingí bien y parece que quedó satisfecha diciendo: "eso no te quita ser buen profe."

Bueno, este mensaje es para desearte feliz día del maestro. Seguramente hoy las legiones de alumnos que tuviste te recuerdan con amor igual que lo hacemos tus colegas.

Espero no te borres de nuestras vidas. Espero que sigas apareciendo en mis búsquedas preferidas junto a La Catedral del Pulque, los Fans de Pantera y el Taller de Creación Literaria. Pero bueno, eso no depende de mi. Ya le di mis opciones a tu hermana y ella decidirá.

Abrazo fortísimo, Chino.

Tu amigo terrenal, Héctor.

P.D. ¿Cómo se festeja el día del maestro allá donde estás? ¿El Maestro también les hace baile, les rifa alitas y aureloas, se discute unos tragos coquetos?

P.D. 2 Salúdame a Laurita Garza, la maestra de la escuela.