jueves, 21 de agosto de 2025

Xava, el cantante de Cuisillos.

Eran los años en que no había Smartphones y el Internet era de alcance limitado. 

Para conocer las novedades musicales, en cuanto a rock y heavy metal, había tres medios: la radio con apenas un par de estaciones en la FM, las revistas de importación que leíamos en los Sanborns, y lo que llegaba de mano en mano gracias a quienes acudían religiosamente al Chopo. 

En la ENEP Acatlán tuve buenos dealers musicales. Sujetos que buscaban grupos para su consumo personal, pero también lo compartían con la banda. Los pasillos del Edificio 8 fueron caldo de cultivo para muchos que deseábamos escuchar a grupos desconocidos. En la UNAM parece una regla escuchar trova. Muchos lo evitamos y caímos en la dinámica de juntarnos con los que llevaban cintas y cedés de bandas de heavy metal difíciles de conseguir en el país por el precio.

La vez que llegué con la pandilla y los encontré escuchando a la Banda Cuisillos casi me infarto. Trve. Recuerdo haberme quedado a unos metros. Después de tres o cuatro canciones quitaron el disco pirata para regresar a la programación habitual. Estoy seguro que pusieron un disco de Armored Saint y fue cuando supe que de ahí salió John Bush.

     —¿Cuisillos? 
     —¿Qué no sabes? ¡El cantante es el mismo de Coda!

Quedé anonadado. Reconozco que Coda no es una banda que me guste mucho, pero su mayor hit forma parte innegable de mi soundtrack del desamor. Para reafirmar lo dicho pusieron a Cuisillos, No recuerdo la canción. Escuchamos con calma y comparamos. No cabe duda que el morbo mueve, Asentimos al unísono, la voz era del mismo cantante.

Los años, el internet y el cúmulo de datos inútiles que se almacenan en la memoria, convirtieron aquel mito en un chiste local. Xava nunca cantó en Cuisillos aunque si salió de gira con Ricky Martin. Xava no logró cantar con Tesla aunque sí lo hizo con Megatón. Xava el que no iba a ganar La Voz México. Xava, el que provocó que ahora tenga una predilección por Cuisillos. ¡Qué mamadas nos inventamos!

Lo único cierto es que Xava Drago, el de "Aún" de Coda, se ganó a diferentes públicos con su voz.

viernes, 8 de agosto de 2025

Rutina matutina

Siempre es bueno romper con la rutina, dicen. Hacer cosas diferentes.

Regreso de hacer mi trote matutino dispuesto a cambiar lo habitual. Busco entre los trebejos aquella cafetera que un día compré y que apenas usé un par de ocasiones antes de regresar a mis tradicionales mañanas de bebidas frías. A mí no me gusta el café. Escribo lo anterior consciente que le caeré como patada de hígado a muchos de mis lectores. Mientras el líquido gotea decido sacar una caja de galletas, esas que siempre tengo dispuestas para las visitas que nunca llegan.

Si se trata de salir de la rutina, decido que hoy no tengo ganas de comida sana aunque sé que no debe excederme. Huevos con tocino, un mollete con chistorra y un pastelillo de nuez son la solución. Enciendo la TV. En la pantalla un grupo de señoras juegan a hacerse preguntas cuyas respuestas a mí me valen madres. Cambio de canal. Mientras las dos hebras de queso se gratinan, sirvo el café cuyo sabor no sé si es bueno o malo, pero finjo que es una bebida preparada por los dioses. Todos deben saber que no me gusta el queso, pero un mollete sin queso sería una torta mal hecha.

En la pantalla un joven vestido de mujer baila con una buenona a la que insta a mostrar el pecho frente a la cámara. La mujer, guardando recato, se retira apenada hasta su lugar en un set que parece de concursos. Los invitados festejan la no gracejada y de inmediato el moderador decide relajar la situación haciendo preguntas cuyas respuestas también me valen madres. Dispongo el desayuno sobre una mesita y vuelvo a sorber el café.

Cambio nuevamente de canal y encuentro a un grupo de personas dispuestas a hacer un reto. Formaditos en hilera escolar aprecian un vídeo en una pantalla. En el vídeo se muestra a personas comunes y corrientes jugando hockey con trapeadores. El vídeo me parece inmamable, pero los conductores parecen estar dispuestos a replicar el reto. ¿Reto? ¡No mamen! Mientras ellos se divierten en su desmadre, decido servir otra taza de café y fingir que me la estoy pasando de lujo fuera de la rutina. Desconozco si alguien en su sano juicio tiene como hábito sentarse a ver programas matutinos donde los conductores se divierten haciendo pendejadas como si estuvieran en una reunión familiar sabatina.

El sabor del tocino me recuerda que últimamente no he estado bien, que debí pensármela dos veces antes de romper la dieta. La chistorra es sabrosa, pero una bomba para mi organismo. Termino el desayuno y dispongo de mis pastillas. Las coloco en hilerita, como si esperaran su turno en el patíbulo.

En la pantalla otro grupo de personas juegan en el set. No sé si realmente estén divertidas o fingen que se la están pasando a toda madre como parte de los términos y condiciones que les pusieron en el contrato. Apago el televisor y me dispongo a lavar los trastes, pero antes hago una pausa para terminar el libro que estoy leyendo y que me ha arrancado de todas las responsabilidades pendientes.

¡Qué grato es regresar a la rutina!

jueves, 7 de agosto de 2025

Recursos del bienestar

¿A qué se refiere la gratuidad en la educación? Al acto de no ofrecer algún tipo de dádiva o emolumento por recibir clases.

El argumento de la gratuidad es una herramienta que ha servido a miles de padres y madres de familia para no aportar un sólo centavo a las escuelas donde estudian sus hijos. Lamentablemente, pocas personas entienden que la gratuidad es un concepto que abarca únicamente el pago de docentes, no así el mantenimiento que se le da a las escuelas ni a los gastos que genera la operación de un edificio por pequeño que sea.

Cada inicio de ciclo de ciclo escolar los corajes de mujeres y hombres que no entienden este concepto, se descargan en los responsables de llevar a buen puerto la educación de sus hijos. Argumentos como: "la educación es gratis", "maestros rateros" "la sociedad de padres es una pantalla para darle dinero al director" y "usted no me puede condicionar la inscripción por el pago", son frases que evidencian que el sentido común en las personas es limitado o convenenciero, dependiendo de los hábitos y dinámicas familiares.

Mi escuela es una institución para jóvenes y adultos, dependemos del gobierno estatal, no tenemos edificios propios y tenemos estrictamente prohibido solicitar dinero por concepto de cualquier cosa. El gobierno, en cambio, exige metas institucionales y para lograrlo, nosotros tenemos que hacer circo, maroma y teatro porque cada peso para lograr las dichosas metas, sale de nuestros sueldos. Si el alumno no entrega una CURP actualizada, nosotros la imprimimos; si la alumna no trae copia del acta de nacimiento, nosotros la sacamos; las hojas de inscripción, corren por nuestra cuenta; los fólders para expedientes, nosotros los compramos; las impresiones de oficios y cualquier otro documento requerido por la autoridad educativa, nosotros las pagamos; los certificados, nosotros los imprimimos. Además, un certificado va impreso a color y en papel de cierto gramaje. El papel también corre por cuenta de nosotros. Gasto tras gasto, pero tenemos prohibido pedir dinero para recuperar un poco de lo que desembolsamos.

Como trabajar implica erogar sumas importantes, los docentes tenemos que echar a andar la imaginación para conseguir cada peso que "invertimos." En mi caso, la venta de PET, latas, libros y ocasionalmente, de materiales que son de uso común para los estudiantes como lápices, plumas, borradores y sacapuntas.

Sí, la educación para adultos goza de un romanticismo tremendo cuando se trata de sacar adelante a las personas en rezago educativo, pero además de tener a los docentes con los peores salarios también somos los que más dinero de nuestros bolsillos le metemos a nuestros estudiantes. No sé si eso lo contemple el Estado cuando se trata de ofrecer datos respecto a lo que cuesta un alumno por ciclo escolar. Lo dudo.

A lo anterior, sumo gastos tan básicos como la limpieza y mantenimiento de los espacios que nos prestan para impartir clases. En este aspecto, a veces los alumnos colaboran y donan material para el aseo, pero no es una constante.

En este ciclo escolar entre la venta de PET y latas se alcanzó la suma de $489 mientras que la venta de una plaquette que fue parte de un proyecto escolar, nos dejó $600 aunque a esta cantidad tenemos que restar los gatos de impresión que son de $285.

El panorama para la educación que atiende el rezago educativo nunca ha sido buena, pero en meses recientes está peor. Educación del bienestar, le llaman. Del bienestar ¿para quién? Ese es el dilema.