martes, 22 de abril de 2025

De malas

A
provecho los días de descanso para escuchar un par de álbumes al día. A diferencia de hace 30, 20 o 10 años, actualmente no discrimino. Me da lo mismo escuchar un viejo álbum de Depeche Mode que el más reciente de los Melvins.

Mi amigo Jorge Tadeo Vargas se ha convertido en un gurú musical y dealer imprescindible de sonidos que en mi vida hubiera imaginado entrarían por mis oídos. Lo mejor es que él no tiene prejuicios. Hemos comentado álbumes de Tito Double P y Natanael Cano con la misma pasión que alguno de metal desgarra gargantas. Últimamente caímos en el garlito de una banda creada con inteligencia artificial llamada The Devil Inside que, inicialmente, nos voló la cabeza, pero pasados 20 álbumes, le comenzamos a encontrar ripios.

La semana pasada le dediqué un tiempo a Carín León y Edén Muñoz antes de escuchar a Pantera y Cannibal Corpse. Escuché dos álbumes de White Zombie con la misma dedicación que los nuevos de Cactus Lee y Turnpike Troubadours. Unas joyas.

Hoy, sin embargo, desperté con ganas de algo poderoso y desde muy temprano elegí lo mejor de mis viejos gustos: Sepultura, Obituary, Pantera, Slayer, Morbid Angel y Anthrax. Fue una mañana productiva. Sin embargo, entre la selección colé un álbum de Soulfly que, en primera instancia, formaría parte del conjunto de manera natural. Prophecy, el cuarto disco de la banda. Comienza bien. Sonidos metalosos con los toques brasileños tan característicos de Max Cavalera. No cabe duda que él es Sepultura, pienso mientras me dispongo a recoger mi desmadre antes de comer. Living Sacrifice es una canción rápida, sirve para el mosh igual que Executon Style. Me imagino a un grupo de viejos sudorosos rompiéndose el cuello. Defeat U, Mars y I believe, van por la ruta. Todo cambia cuando suena Moses. ¿Qué diablos pasó aquí?

Regreso el tiempo y los recuerdos. Tengo el álbum en formato físico. Sé que lo tengo porque existe una anécdota del día que lo compré. No recuerdo esa canción. La verdad, me pone de malas. Suena una canción más y después Porrada. ¿Qué diablos es esto? Creo que por algo no recuerdo ese disco. Seguro la primera vez que lo escuché no me gustó y sencillamente lo encajoné con otros más que tengo vetados. Soulfly IV me resulta inmamable. Con Wings de plano decido quitar ese ruidero. Sigo teniendo prejuicios, es claro. Si me programo para escuchar metal debe ser eso: metal, no esos experimentos que acostumbran a hacer los que han perdido el rumbo. Y dicen que Slipknot es reaggeton con guitarras.

Ya estoy de malas. ¡No quiero escribir más!

Nota: procedí a poner el álbum Corridos Perrones 1, del grupo Exterminador, de 1996. "Una troca salió de Durango a las dos o tres de la mañana..." Sé que lo leerán cantando con la voz de Juan Corona.

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